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El régimen especial del recargo de equivalencia se utiliza para gestionar el IVA y puede ser usado por comerciantes minoristas que vendan siempre directamente al consumidor final, siempre que sean personas físicas o comunidades de bienes sujetas a IRPF.

Está regulado legalmente en los artículos 148 y ss. de la Ley del IVA (Ley 37/1992, de 28 de diciembre) y 54 y ss. de su reglamento (RD 1624/1992, de 29 de diciembre).

Requisitos: comerciantes minoristas

1.Según el artículo 149 de la Ley del IVA, para ser considerado comerciante minorista, se debe vender habitualmente sin realizar ningún tipo de fábrica o transformación, solo venta.

El artículo 54 del Reglamento recoge qué operaciones no son de transformación a estos efectos. El artículo 59.2 enumera a qué ventas no se puede aplicar este régimen y, el artículo 157 de la Ley describe los casos en los que no se aplicará este régimen aunque sean comerciantes minoristas personas físicas.

2. Deben ser considerados comerciantes minoristas en su epígrafe de IAE, deben tributar por módulos y no pueden calcular qué porcentaje de clientes son consumidores finales.

Si pueden calcular cual es el porcentaje de sus clientes consumidores finales deberán haber vendido, durante el año anterior, un 80% o más de sus ventas totales a consumidores finales o a organismos de la Seguridad Social. Las operaciones se calcularán, si es posible, según las normas previstas por el artículo 121 de la Ley.

Así, aunque el comerciante en recargo de equivalencia pagará más IVA en las facturas de sus proveedores, no tendrá que liquidar ni pagar IVA a Hacienda y tampoco necesitará llevar libros ni registros contables de sus operaciones (artículo 61 del Reglamento). Además, el Recargo de Equivalencia es compatible con otros regímenes de IVA. Pero, si el comerciante realiza otras actividades no sujetas al régimen, deberá gestionarlas y liquidarlas de manera diferenciada. También los comerciantes en recargo de equivalencia deben pagar y liquidar el IVA en las operaciones intracomunitarias de manera normal.

Cómo funciona el recargo de equivalencia

El comerciante entregará a sus compradores facturas o tiques de caja aplicando el IVA que corresponda pero no tiene que liquidar ni pagar el IVA a Hacienda. A cambio, según el artículo 163 de la Ley, debe informar a sus proveedores y a todo aquél que le facture, incluido en la aduana si fuera el caso, que está en este régimen de recargo de equivalencia.  

Los proveedores le harán las facturas aplicando el IVA que corresponda y le aplicarán y cargarán, además, un porcentaje añadido de IVA en concepto de recargo de equivalencia (artículo 159 de la Ley). 

En sus declaraciones de IVA y al ingresarlo en Hacienda, estos proveedores van a computar esta cantidad añadida como IVA repercutido (artículo 162 de la Ley).

Por un lado, el comerciante no puede deducirse este IVA (ni el principal ni el recargo) pero, por otro lado, tampoco tiene que declarar el que cobra, a su vez, a sus compradores.

En resumen, Hacienda no obliga al comerciante a liquidar su IVA a cambio de que, en las facturas que recibe, pague una cantidad supletoria de IVA.

Bases y tipos del recargo de equivalencia

El recargo es un porcentaje añadido al porcentaje normal de IVA aplicable a cada tipo de operación. La base imponible, sobre la que se aplica ese porcentaje, es la misma que la base imponible del impuesto normal (artículo 160 de la Ley).

El tipo de este porcentaje adicional está fijado por el artículo 161 de la Ley. Existen tres porcentajes descritos en el artículo 90 de la Ley, estos son: Tipo normal: el 5,2%, Tipo reducido: el 1,4% y Tipo Superreducido: el 0,5%. En las labores de tabaco se aplicará el 1,75%.

Comienzo y cese de aplicación de este régimen especial

Al principio el comerciante aplicará dicho régimen y cuando deje de aplicarlo existirá un IVA pendiente de liquidación. La Ley, en su artículo 155, regula cómo tramitar este IVA: declarable en ese principio o final de aplicación del régimen especial.

Estas previsiones no se aplican en caso de transmisión de patrimonio empresarial en bloque, es decir, cuando este comienzo o fin del recargo de equivalencia se produce porque una persona compra todo el negocio a otra, ya que el negocio ya estaba antes o va a seguir estando después en recargo de equivalencia, y no hay IVAs pendientes de liquidar.

Cuando comienza a aplicarse el régimen el comerciante debe liquidar e ingresar a Hacienda el IVA que se calcule por lo que tenga en su stock de almacén según su valor de adquisición.

Al finalizar el régimen el comerciante podrá deducirse el IVA que se calcule del valor de su stock de almacén calculado según su precio de adquisición.

En los dos casos el comerciante está obligado a realizar un inventario de sus existencias en almacén. Se hará según lo dispuesto en el artículo 60 del Reglamento:

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